¿Hacia donde va Caína? (1). Un Estado frágil en lo interior y periférico en lo exterior
En vísperas del regreso a París, con una meteorología muy cruda, los paisajes del alma y la tierra entrevistos durante cinco días de viajes, abrazos, comidas, discusiones, bebida, promesas, proyectos y despedidas, dejan al descubierto, para mi sensibilidad, las oportunidades y riesgos del puesto de Caína en Európolis. En definitiva, la seguridad, el bienestar y la prosperidad de los individuos y las familias están hipotecadas al futuro de Europa.
Alemania -primera potencia continental- ha decidido reforzar su presencia y compromiso con el futuro de Irak, para insistir en la nueva ambición internacional de Berlín. Los jóvenes de toda Europa del Este sueñan con estudiar en las universidades inglesas, para instalarse e influir en una u otra orilla del Atlántico. En España, la simpatía comprensiva hacia las revoluciones populistas americanas, ¿es un síntoma de progreso o arcaísmo?
La marea negra ideológica, el guerracivilismo institucional, las infinitas manías cainitas, dejan a la intemperie un Estado frágil en lo interior y periférico en la escena internacional.
El capital humano -enriquecido a través de la inmigración-, el capital cultural -enriquecido a través de varias lenguas milenarias-, el capital económico -enriquecido a través del ahorro y la inversión de individuos y empresas-, con un dinamismo apreciable, están hipotecados a las maniobras de campaña de unas elites políticas de una indigencia, arcaísmo y egoísmos provincianos. Európolis se mueve. ¿Hacia donde va Caína?...