Zapatero, muy alejado de los nuevos rumbos de la diplomacia europea
Austria asume durante los próximos seis meses la presidencia rotativa de la UE: sus proyectos e iniciativas están un poco o un mucho alejadas de las alianzas y movimientos de la diplomacia gubernamental española.
La diplomacia personal del presidente JLR Zapatero no parece coincidir completamente con la del canciller Wolfgang Schüssel, cuyo primer encuentro con la canciller alemana, Angela Merkel, anuncia una cierta oscilación hacia el Este de los intereses y funcionamiento de la UE, en detrimento de los intereses y alianzas gubernamentales españolas.
El primer encuentro Merkel / Schüssel confirma los giros diplomáticos anunciados: alejamiento de Moscú / Putin; aproximación hacia Washington / Bush; distanciamiento inconfesable de París / Chirac. Durante los próximos doce meses, esas serán las grandes líneas de trabajo diplomático europeo, diametralmente opuestas a las opciones gubernamentales españolas.
En el terreno económico / presupuestario europeo, la presidencia austríaca se propone trabajar en estos terrenos: reforma del presupuesto común, siguiendo la línea avanzada por Tony Blair (calificado de “gilipollas”, a micrófono abierto, por el ministro español de la defensa); relanzamiento de la agenda de Lisboa (como proponía JM Aznar), víctima del inmovilismo del dúo Chirac / Schroeder, los únicos aliados conocidos de Zapatero.
Ante el presupuesto europeo negociado gracias a la influencia de Angela Merkel, en la última cumbre europea, el gobierno español parece instalado en el bando de los inmovilistas, partidarios de la defensa a ultranza de las grandes partidas proteccionistas (Política Agraria Común, PAC) y fondos de cohesión, en detrimento de las promesas de la agenda de Lisboa, defendida por el dúo Blair / Aznar.
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