Del fantasma de Franco al Zapatero equilibrista
El New York Times, el Times londinense, Le Monde, Suddeutsche Zeitung, Clarín, Liberation, Der Spiegel, entre otros medios de referencia europeos y americanos, parecen coincidir que el caso del general Mena Aguado refleja un “malestar de fondo”, porque nadie parece comprender con claridad donde comienzan y donde terminan unas reformas institucionales que desentierran enfrentamientos de alcance imprevisible.
Cuando el Times destaca a dos columnas de su primera página de su edición internacional una foto del general, para hacer una llamada a sus páginas interiores, donde habla, a toda página, del “fantasma de Franco”, parece bien evidente que una de las referencias históricas de la prensa europea está insistiendo en la gravedad muy particular de un inflamable debate institucional.
El Times y el Irish Independent coinciden en destacar, igualmente, las declaraciones del coronel José Conde Monte, presidente de la Asociación Militar Española, insistiendo en que, a su modo de ver, “los políticos no quieren reconocer la gravedad de un problema que amenaza con romper España”.
Quizá sea sintomático que dos medios tradicionalmente sensibles a los puntos de vista gubernamentales españoles, Liberation y Le Monde, publiquen desde hace días “advertencias” en esa misma línea. Liberation publicó a finales de año un largo informe que llevaba este título: “El federalismo español, en peligro”. Y Le Monde (www.lemonde.fr., online de pago) ha destacado a toda página un severo artículo insistiendo en la gravedad del “malestar y la crispación”, condenando al presidente Zapatero a una función de mero “equilibrista”.
Un semanario tan poco favorable a las derechas europeas como Der Spiegel ha insistido, igualmente, en la gravedad del trasfondo político, utilizando la palabra “golpistas” para hablar de algunos militares españoles. Más allá de la exactitud o inexactitud de tal tipo de calificativos, es de subrayar que se trata de una terminología que bien refleja una crisis de credibilidad y confianza entre varias instituciones. Desde otro punto de vista, Clarín ha creído oportuno subrayar que, en verdad, desde su óptica, Mena Conde era un militar que contaba con la más absoluta de las más altas jerarquías del Estado. Detalle que tampoco parece abonar la tesis de un “caso aislado”. Bien al contrario.
Süddeutsche Zeitung habla del "ruido de los sables" y considera oportuno ilustrar una larga crónica del caso con la legendaria foto del coronel Antonio Tejero, en la tribuna del Parlamento, empuñando su pistola con la mano derecha y levantando el brazo izquierda: imagen que tampoco transmite a la opinión pública de la primera potencia europea una imagen de serenidad política absoluta, para destacar son severidad extrema en la gravedad de las tensiones de fondo.
Liberation, por el contrario, insistía ayer en los esfuerzos y fidelidad del estamento militar a las instituciones, subrayando que “los militares españoles han dado prueba de una prudencia y discreción extremas desde el ingreso de España en la OTAN”. Liberation ligaba su artículo de fondo sobre el caso Mena Aguado a otros artículos del mismo periódico presentados con estos titulares: “La región que se convierta en Estado saldrá de la UE”, “El federalismo español en peligro”, “Los catalanes, desunidos en sus pruritos separatistas”.
Referencias
URL para referenciasComentarios
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Juan, pásate por aquí (estoy haciendo uno de mis habituales seguimientos, pero esta vez en Menéame): El Confidencial Digital: Crisis por el cese de Mena: circulan por intranet de Defensa mensajes de descontento.... http://meneame.net/story.php?id=2633
maty — 10-01-2006 12:39:44
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Supongo que te interesará. eCuaderno: Lanzan un Who’s Who de la blogosfera francófona
Pointblog Who’s Who de la blogosphère francophonematy — 10-01-2006 12:43:00
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Soy un Cabo Primero de Infantería de Marina. Mi nombre es Carlos Company
Guerrero. En estos momentos estoy totalmente desamparado, indefenso, sumido
en la total y absoluta indigencia. Como no tengo otra alternativa, tendré
que buscar todos los apoyos necesarios para que alguna institución de
nuestro Estado me ayude a encontrar un mínimo de justicia a la pesadilla que
estoy viviendo. Lo que expongo aquí es totalmente cierto y obra en mi poder
toda la documentación para acreditarlo si fuere necesario.
Llevaba mas de 12 años en la Armada, concretamente en la Infantería de
Marina, destinado en el Tercio de Armada de San Fernando, Cádiz.
El día 21 de septiembre de 2005, sufrí un accidente con un vehículo militar
en la zona de la Sierra de Grazalema durante el desarrollo de unos
ejercicios militares. Después de ser atendido en el Centro Médico de
Grazalema y posteriormente evacuado al Hospital de la Serranía de Ronda, se
diagnosticó: Fractura de escafoides derecho y de la 8ª costilla izquierda.
Conociendo la Unidad mi situación (escayolado y de baja médica); y
siendo las bajas médicas determinadas por la Sanidad Militar y confirmadas
por la Jefatura de Unidad del destino, no se activaron los mecanismos que
establece la Ley para estos supuestos. Es decir, iniciar un expediente de
aptitud psicofísica prolongando el compromiso o contrato con la Armada hasta
la conclusión del expediente. En síntesis, hasta estar curado o que se
determinen las pertinentes secuelas. Así lo establece el Artículo 157.3 de
la Ley 17/1999, del Régimen del Personal para las Fuerzas Armadas.
Pues bien, la Ley no se aplicó porque los mandos militares no hicieron bien
sus deberes. Incumplieron con sus obligaciones. Hay que significar que en
todo momento me indicaron que se aplicaría la Ley y que no cesaría hasta
estar totalmente curado, tal como era preceptivo.
Como consecuencia, un profesional de las Fuerzas Armadas, que durante DOCE
AÑOS lo había dado TODO, es cesado en unas precarias condiciones, cuarenta y
cinco días después de un accidente en acto de servicio.
Enyesado, dolorido y con el brazo en cabestrillo me presento en las oficinas
del INEM para solicitar la prestación por desempleo (tengo 12 años cotizados
al ISFAS). Allí me refieren que no pueden acceder a la solicitud porque
estoy escayolado y me refieren que debo curarme en la empresa en la cual me
he lesionado, tal como sucede en todas los accidentes laborales.
Personándome en el Centro concertado con el ISFAS para continuar con el
tratamiento y rehabilitación, me indican que ya no tengo cobertura, dado que
no estoy en servicio activo. Que debo continuar el tratamiento en la
Seguridad Social.
Me dirijo a la Seguridad Social para que me asignen un médico y ser atendido
de las lesiones y me indican que es competencia del ISFAS o de la Sanidad
Militar.
Absorto y sorprendido por la pesadilla que estaba viviendo, comienzo a
exponer el problema al anterior destino, al ISFAS, a la Delegación de
Defensa, a la Jefatura de Personal de la Armada y todos me dicen QUE
ESCRIBA, que curse las solicitudes, que eleve instancia, etc. Tengo que
acudir a un gabinete jurídico y, al menos encuentro un letrado que me
confirma la canallada de la que estoy siendo objeto.
Después de DOCE AÑOS cotizando, trabajando en la “empresa estatal española”
Fuerzas Armadas, resulta que estoy en la calle, seriamente lesionado, sin
poder curarme ni rehabilitarme, sin prestación alguna, sumido en la más
precaria indigencia. Tuve que vender el coche, estoy haciendo frente a mis
obligaciones con los limitadísimos recursos de algunos familiares y amigos.
Al no poder acceder a la rehabilitación, no sé en que condiciones me quedará
la mano rota.
¿Permiten las leyes del Estado español a alguna empresa que despida o ponga
fin al contrato de un trabajador que sufre un accidente laboral, mientras
este está de baja? ¿es cierto que los militares ( los que no tenemos un
padre Coronel o Almirante) somos ciudadanos de tercera? ¿A que viene tanta
propaganda fraudulenta si ni siquiera se aplican las leyes?
Lo más angustioso es que, habiendo elevado en noviembre las pertinentes
instancias para que se anulara el cese en la Armada y, al menos se me diera
cobertura médica; y habiendo reiterado que se adelantaran vía fax para mayor
celeridad las peticiones y habiendo llamado directamente a los diversos
organismos, después de trascurrido el tiempo que la Ley establece para ello
(más de tres meses) me contestan desestimando todas las solicitudes,
continuando exactamente en la misma situación.
Sólo me queda mantener mi entereza y dignidad para pedir justicia. No me
queda otro remedio que vestirme de uniforme y acudir a la Delegación de
Defensa de Cádiz, a la puerta del TEAR, al Cuartel General de la Armada, a
donde sea, para manifestarme allí mismo y con el uniforme que con tanto
orgullo he llevado durante doce años.
Pido a todas las autoridades, organismos e instituciones que me ayuden
solamente a que me den lo que me corresponde, JUSTICIA Y DIGNIDAD.
carlos companys guerrero 607901726 — 02-05-2006 17:09:25